KRIL
<p><a
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https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=225249</a></p>
Los eufausiáceos (Euphausiacea) son un orden de crustáceos malacostráceos conocidos genéricamente como kril; son parecidos
externamente a los camarones, de unos 3 a 5 cm de longitud, muy abundantes en todas las
aguas que circundan el Continente
Austral y se
alimentan fundamentalmente con algas (fitoplancton). Es alimento fundamental de numerosas especies antárticas, como los misticetos. Una rotura en la cadena alimenticia, de la cual el kril
forma parte, podría tener consecuencias catastróficas en términos ecológicos.
Es pues, un elemento estratégico en la biología antártica, constituyendo quizá
uno de los eslabones más importantes de la red trófica.
ECOLOGIA
El kril es una especie clave del
ecosistema antártico. Su rol en el ecosistema fue mencionado tempranamente por Bellingshausen
en 1820 quien hace referencia a su abundancia y su importancia como alimento de
pingüinos, luego por Webster en 1834 quien indicó que los pingüinos alimentaban
a sus crías en isla Decepción con "kril" ("pequeño pez" en noruego)
y Mac Nab en 1839 asoció los cambios en coloración del agua que producen las
grandes concentraciones de eufausiáceos con agrupamientos de ballenas (Marr
1962).
Los kril adultos se agrupan en
gigantescos cardúmenes, que pueden extenderse por kilómetros con miles de individuos
concentrados por metro cúbico de agua. Los bancos de estos crustáceos suelen
tener densidades de 20 kg/m³. Esta conducta gregaria hace que el kril sea
una especie atractiva para su explotación comercial.2
Se alimentan filtrando con sus
patas plumosas las diminutas diatomeas del agua. Emiten una luz azul verdosa que,
posiblemente les sirve para reunirse en el momento de desovar. Del kril se
alimentan peces, aves y, muy especialmente, las ballenas, las
cuales pueden consumir dos toneladas de una vez. Según la especie, permanecen
en superficie o bajan hasta profundidades de 2 km.
La dramática disminución de las
ballenas, que ha colocado a varias especies al borde de la extinción, ha
originado teóricamente un excedente en las poblaciones de kril. Sin embargo,
este teórico exceso es probablemente ilusorio. Su explotación a gran escala es
estudiado con interés por rusos y japoneses.
Las cifras que se han manejado
respecto a la posible producción anual de kril son tan dispares, que lo único
que han demostrado es la ineludible necesidad de emprender un estudio imparcial
antes de acometer esta nueva actividad pesquera.
Por otra parte, el recibimiento
que pudieran dispensar los consumidores al kril no es bien conocido, y las
técnicas de pesca y conservación todavía no están satisfactoriamente desarrolladas.
Tras su captura, el kril debe elaborarse lo antes posible, a una temperatura
inferior a los diez grados Celsius, dada su
rápida degeneración.
Dada la influencia que su pesca
indiscriminada en el Antártico podría causar en la cadena
trófica, se ha creado una oficina en Australia,
dependiente del Tratado Antártico, que posee poderes especiales
para limitar estas capturas.
INTERES ECONOMICO
El kril es recolectado para el
consumo humano (okiami,
en japonés) y ha sido cultivado desde el siglo XIX, aunque probablemente en Japón lo fuera
antes. A partir de la década de los sesenta se ha pescado en gran cantidad en
aguas antárticas y en mares adyacentes a Japón. El
interés por la pesca de kril comenzó en la década de 1960, y las mayores
capturas ocurrieron a principio de los años ochenta, llegando al máximo en 1983, cuando
se capturaron más de 528 000 toneladas solamente en el océano Glaciar Antártico, de las cuales
el 93 % correspondían a la Unión Soviética. En 1993, dos
elementos propiciaron el descenso en su explotación: primero, Rusia abandonó
sus operaciones (debido a la ruptura de la Unión Soviética, que obligó a la
flota fuertemente subsidiada a dejar de operar); y segundo, la Comisión para la
Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA) definió
un umbral de captura máximo para garantizar una explotación sostenible. Hoy en
día, los estados que aún comercian con este recurso son Japón, Corea del
Sur, Ucrania y Polonia.
Las capturas de kril Antártico
han incrementado substancialmente en los últimos años, llegando a un máximo de
282.000 toneladas en la temporada 2013 - 2014, concentrándose repetitivamente
en ciertas áreas. La pesquería de kril Antártico podría convertirse en la
pesquería global más grande, con el potencial de afectar significativamente a
la estructura trófica del ecosistema marino Antártico.
Cardumen de krill
krill